Un sistema donde la familia se inscribe, paga y confirma desde el celular, y el colegio lo ve todo en un panel que se actualiza solo. En producción, operando con familias reales.
Te contamos cómo se vería en tu colegio, sin compromiso
Una familia llena un formulario de Google. Alguien lo descarga como Excel y lo copia a otra hoja. El día del encuentro, esa hoja se imprime y la asistencia se marca a lapicero.
La familia paga por transferencia y manda el comprobante por WhatsApp. Alguien lo mira en su celular, dice “listo”, y lo anota en un cuaderno. Le entregan un formulario impreso — y nadie registra cuál de los formularios numerados le tocó ni quién se lo entregó.
Al día siguiente nadie sabe con certeza cuántos formularios se vendieron, cuáles pagos están verificados, quién asistió, ni a quién hay que llamar.
El costo real no es el desorden. Es que el colegio no puede responder preguntas básicas de su propio negocio.
La familia entra desde el celular, llena sus datos en tres pasos, paga con Nequi, Daviplata o Bre-B y sube la foto del comprobante — comprimida en el navegador, porque en el patio de un colegio la señal no da para 8 megas. Y si la zona no tiene ruta escolar, el sistema no la deja pagar: nadie paga por un servicio que no va a poder usar.
Pagos por verificar, verificados y formularios entregados, actualizándose solos cada diez segundos. El equipo ve el comprobante, verifica con un clic y registra qué formulario numerado se entregó y quién lo entregó. Esa trazabilidad no existía en ningún lado.
El colegio tenía una pistola lectora guardada en un cajón. La conectamos: lee el código del reverso de la cédula, extrae el número de documento y marca la asistencia. Verde si la familia está registrada. Y si no la reconoce, la aprende para la próxima.
Con la marca del colegio y segmentados según la etapa de cada familia. El botón de confirmar asistencia no manda un correo a nadie: escribe directo en la base, agenda a la familia y el panel lo muestra al instante.
La pistola dispara todo el texto del código de barras — nombres, apellidos, códigos internos — y el sistema destila de ahí el número de documento. Tarjeta verde si la familia está registrada. Si no, se busca por nombre y esa cédula queda ligada al papá: el sistema aprende.
Un clic del papá escribe directo en la base del colegio. El circuito completo corre sin que nadie mueva un archivo.
La familia llena el formulario en la web
Queda agendada sola a la próxima charla
Recibe un correo con la marca del colegio
Confirma con un clic
El panel lo muestra al instante
↺ y el ciclo vuelve a empezar — solo
Operando en un colegio bilingüe de Bogotá, con familias reales. Estas son métricas de comportamiento del sistema:
Intervención manual: ninguna. El circuito completo corre sin que nadie exporte ni importe nada.
Los comprobantes de pago son datos financieros de la familia: se borran en el momento en que el equipo verifica el pago
Base de datos propia del colegio, con respaldo y migraciones automáticas
Panel protegido con clave; toda operación sensible se valida en el servidor, no solo en pantalla
Reconocimiento de familias duplicadas: la compra se engancha al registro existente
Contenido editable por el colegio (fechas, noticias, galería) en español e inglés
Correos con dominio propio verificado y registro de entregas y rebotes
Importación de bases existentes con detección de repetidos
Sitio web público bilingüe incluido, revisado en móvil, tablet y escritorio
Encaja perfecto si tu colegio:
Es privado y maneja su propio proceso de admisión
Tiene entre 200 y 2.000 estudiantes
Recibe pagos por Nequi, Daviplata o transferencia
Hoy vive entre Google Forms, Excel y WhatsApp
El sistema aprende de tu proceso — no al revés. Lo adaptamos a las etapas, medios de pago y eventos de tu colegio.
Te contamos cómo se vería en tu colegio, sin compromiso.